Aunque la noticia no es muy nueva, así que es probable que la conozcais, quería compartirla igualmente con vosotros. Es la historia de una mujer, que cansada de esperar a que Comcast resolviera sus tramites burocráticos y la atendiera como es debido, encontró la herramienta perfecta para cursar la baja: Un martillo.

A martillazos por la vida

Obviamente, y aunque imagino que Mona Shaw debió quedarse muy a gusto, no salió muy bien parada: una multa de 345$ y la prohibición a acercarse al edificio de Comcast en una temporada. Aunque bien pensado, es un pequeño precio a pagar por “devolverle el golpe” a la administración de estas grandes empresas, que solo se cuidan de conseguir nuevos clientes y se olvidan de los que ya tienen. Quizá deberíamos aprender de ella.

En cualquier caso, señora Shaw, me descubro ante usted.

(La noticia original, en inglés, podéis encontrarla aquí)