Tenía que ocurrir, tarde o temprano. Gracias a dios ha ocurrido temprano, o sea, durante las prácticas donde las posibilidades de hacerme daño son escasas y hay un instructor cerca para comprobar que estas bien y confirmar lo que has hecho mal.

¿En mi caso? Fácil: No debería conducir una moto estando cansado, ya que el nivel de atención disminuye. No me di cuenta de lo cerca que estaba el final de la pista de aceleración y en vez de frenar correctamente, apreté el embrague demasiado pronto y el freno delantero demasiado a fondo. Resultado: Clavé la moto y como no habia bajado los pies, se cayó de lado.

Una moto de 150 kilos poco puede hacerme (tengo un moradito microscopico cerca de la rodilla), aunque evidentemente el susto no me lo quita nadie. Sin embargo, con la lección aprendida, espero ser más cuidadoso la próxima vez.