Conquering the World with absurd Cuteness
Primera parte de las crónicas de el viaje a Japón que hemos realizado Yuanyu, Petrus y un servidor. Pulsa en leer más para empezar.

Tras un viaje que, salvo por lo largo, ha transcurrido sin incidentes, hemos llegado a Japón donde acto seguido empiezan los problemas. Nuestro colega Pedro, que teóricamente llegaba dos horas antes, está desaparecido, y no estamos teniendo mucho éxito para encontrarlo. Además, Yuanyu y yo estamos empezando a acusar la falta de sueño: yo casi me dejo la documentacion en la aduana, y el agente me ha visto las ojeras y me ha declarado a mi y a mi compañero “ligeramente sospechosos”, lo que equivale a una inspección manual del equipaje. Afortunadamente no debió gustarle mucho mi ropa, ya que no me hizo desmontar por completo la maleta.
En estos momentos estoy esperando a Yuanyu que ha decidido intentar llamar a Pedro a través del servicio de megafonía. Por si acaso deciera presentarse en la oficina, me he quedado vigilando el vestibulo de la estación mientras me introduzco de manera forzada algo de cafeina por el sistema a través de un caffé latte de tamaño monumental.
PD: Espero que Yuanyu no se pierda tampoco, porque solo no me veo sobreviviendo al viaje.
Restaurante Avión, Aeropuerto de Narita, 13:00, Día 1
Hemos averiguado más cosas: El vuelo de Petrus llegó casi con dos horas de retraso, de lo que dedujimos que habian habido problemas en el aeropuerto de París. Intentamos averiguar si estaba en la lista de pasajeros de ese vuelo, pero llegamos tarde ya que las oficinas ya estaban cerradas. Tomamos la dolorosa decisión de abandonar a Petrus a su suerte dejandole unicamente como pista una nota en la oficina de JR que un amable anciano japonés con más paciencia que buda recogió despues de darnos unas palabras de consuelo, y unos cuantos consejos. Creo que al pobre hombre le han crecido unas cinco canas nuevas de los problemas que le hemos traido durante toda la mañana.
Toyoko Inn Akabane Iwabuchi Ekimae, Kita-ku, Tokyo, 16:30, Día 1
Primer dia Hotel Hemos llegado al hotel, estamos agotados despues de casi dos dias de avión, de correr arriba y abajo, de ser acosados por guardias de seguridad, de no encontrar a nadie que hable algo parecido a un idioma que entienda alguien más que Yuanyu. Necesito una ducha, una cama y Yuanyu no para de pedirme que le haga una foto con un periodico…
Plaza de la estación de Akabane, 21:00
Hemos dormido un poco (demasiado incluso para Yuanyu) y hemos decidido a salir a pasear por el bario de Kita. Kita-ku es un barrio tranquilo, aunque tiene bastante vidilla al menos de dia*. Hemos parado en la plaza de la estación para comentar la ruta a seguir mañana mientras veiamos a un grupo tocar algo de música “kumba” estilo japonés. Luego hemos vuelto por la calle mayor donde, aunque nos ha costado un poco nos hemos decidido por un restaurante chino donde un poco por señas nos hemos hecho servir un par de tonkutsu ramen.
De vuelta en el hotel, 23:00, Día 1
¡Hemos encontrado a Petrus! Resulta que al hombre lo han tenido retenido como 10 horas en Charles De Gaulle porque algun despistado se habia dejado una maleta en el aeropuerto, y como estos dias estan un poco crispados con el tema del terrorismo pues cerraron el aeropuerto, se retrasaron vuelos, se perdieron combinaciones… Lo hacen por nuesto bien. Ahora que tenemos el equipo completo de nuevo, y tras haber alimentado al pobre, decidimos irnos a dormir,que mañana nos espera un dia duro.
*Petrus nos comenta que la estación de akabane se llena de mujeres de afecto negociable a partir de las 22:00…
Nekoplanet es un gato (que me matará el dia que sepa como lo he llamado). Nekoplanet es una persona. Nekoplanet son los amigos de esta persona. Nekoplanet es una canción que no te puedes quitar de la cabeza. Nekoplanet es...
¡Demonios! ¡Quien ha dejado entrar a un ejecutivo de marketing en el blog! ¡Echadlo a patadas!
Bienvenidos a Nekoplanet
Petrus
Julio 20th, 2007 at 4:47 pm
Bueno, ha de hacer unas pocas aclaraciones:
A las 14 horas del día 4, hora local de París, fue cuando mi vuelo enlace a Narita estaba dado por perdido. Y además había que añadirle el control antiterrorista ¬_¬.
Fui a Air France para coger el siguiente avión a destino, y me dicen que hasta el día siguiente por la mañana no hay ninguno. Me pillé un rebote de la hostia, perdía un día entero de vacaciones por culpa de ellos. Me daba igual el bono gratix de comida, cena y noche de hotel.
Así que mientras comía reconocí a una chica que iba en el mismo vuelo que yo (Barcelona - París) y hablé con ella. También había perdido el avión a Narita, peeeeero a ella le dieron plaza en el próximo que salía a las 23:00 O_O. Así que volví a la oficina de Air France…
Hubo suerte y me atendió una chica encantadora que me cambió el billete por el mismo vuelo. Respiré aliviado, al menos sólo perdía medio día en vez de uno entero. El resto del tiempo muerto lo pasé con esta chica de Barcelona, Elena y con Ann Lee, una chica de Hong Kong que estaba en situación parecida a la nuestra, pero diferente destino. Un beso para estas encantadoras mozas por su agradable compañía ^_^.
Cuando finalmente llegué a Narita, lo primero que hice fue llamar al Hotel de Akabane para avisar de que había llegado tarde pero bien. Nada que hacer, pues la recepcionista no hablaba ni papa de inglés T_T. Así que me fui a la oficina de la JR a activar mi RailPass. Allí me dieron el mensaje de Volcano y Yuanyu; me sentí algo más aliviado pero no había manera de poder contactar con ellos.
Así que de perdidos al río, me tocaba ir al hotel por mi cuenta y riesgo. Me puse de acuerdo con Elena y tomamos la ruta de trenes que mejor nos fuesen a los dos (ella iba hacia Jichiidai). Así que pillamos el primer tren hacia la estación de Ueno.
Una vez allí, tanto Elena como yo intentamos contactar con nuestra gente. Traté de chapurrear algo de japonés con la recepcionista del hotel por teléfono, pero aunque decía “sí, sí”, no me entendía una mierda. Al menos Elena tuvo más suerte y le dieron indicaciones de en que parada debía bajarse.
Pillamos la línea Utsunomiya hacia Jiichidai, pero yo me bajé en Akabane. Nos dijimos adios y seguiriamos en contacto.
El resto fue lo más complicado: encontrar el hotel en un entramado de calles que no tienen nombre y si lo tuvieran, estaría completamente en Kanji. Te cagas. Tras preguntar unas cuantas veces y creer que estaba perdido del todo, por fin encontré el hotel. Estaba agotado, apestando a sudor y casi sin fuerzas, pero había conseguido llegar a destino. Pagué la reserva, me dieron las llaves y fui a la habitación de mis preocupados amigos, donde les conté toda la historia.
No está mal para ser el primer día. Este viaje promete xDDD