- Hey Abraham, ¡lee esto!
- Ah, Volcano, dejalo ahí… ahora estoy ocupado
- Ya, jugando al Neverwinter Nights ¬_¬
- Vale, vale, capto la indirecta. A ver: ¿Qué tienes para mi?
- Un libro que he comprado en los encantes titulado “Sobre el acto de escribir”, edición actualizada. Mira, te leo un trozo:

[…]La captura debe realizarse, pues, con cuidado, para que el proyecto no quede manchado de material que no nos interese (como empezar un artículo sobre cocina y terminar hablando de música). Una vez aislada la idea, se le debe dar forma con cuidado  y (en caso de ser un artículo largo) planear su estructura.

Una vez hemos atrapado, aislado y definido esa idea, tenemos que transplantarla de nuestro cerebro a un medio mucho más limitado: el artículo en sí. El artículo es un medio unidimensional y que debe ser escrito en una sola dirección. Es de interés para el que escribe que tenga un principio y un fin, y que el lector no deba volver atrás buscando una explicación para algo que ha leído posteriormente (en el mismo artículo, se entiende). Por el contrario, el cerebro es una herramienta increíble cuyo límite único es la imaginación. Salta de un concepto a otro buscando relaciones que no necesariamente tienen por que ser aparentes a una velocidad increíble, y nos proporciona tantas ideas que necesitamos soñarlas para poder verlas todas. Así pues no es difícil imaginar que trasplantar un concepto ideado por un medio multidimensional a un medio unidimensional es, cuanto menos, complicado.

El principal problema al que nos enfrentamos al realizar esta operación es, creo yo, el de medida. Al insertar información adicional nos arriesgamos a introducir conceptos que no conciernen al artículo y que, por tanto, interesen o no al lector del mismo, están fuera de lugar. Por otro lado, dejarnos “cosas en el tintero”, puede hacer que el artículo parezca inconcluso.

El vocabulario también es importante; no usaremos el mismo nivel de lenguaje para una narración, que para un papel científico, que para un mensaje del móvil. Es una opción cómoda intentar aplicar el rasero del mínimo común al estilo lingüístico, más dudo que un artículo como este se beneficie del alto grado de compresión que muestra un SMS. De la misma manera, hay que cuidar que el texto sea coherente, manteniendo un tono uniforme a lo largo del mismo (a menos que, obviamente, pretendamos lo contrario)[…]

- Uhm… Volcano
-¿Si?
- ¿Por qué cojones has comprado este libro?
- Porque si no dejas el Neverwinter y te pones a actualizar el blog, ¡voy a leerte más trozos!
- ¿De que me hablas? ¡Pero si actualicé anteayer!
- Si, ¡pidiendo disculpas! Mira estos borradores: un artículo sobre cocina que tiene por lo menos dos año; dos artículos sobre informática de consumidor; un montón de fotos de tus ordenadores pidiendo ser ordenadas y descritas; varios apuntes sobre álbumes de música…
- Bueno, vale, capto la directa: Tu incineras ese libro, y yo me pongo a pasar a limpio los artículos.